Con la sangre derramada por el dios griego del Cielo, Urano, cuando fue mutilado por su hijo Cronos, quedó embarazada la madre de éste Gea, la Tierra, quien dio a luz a los gigantes para que cumplieran una venganza. A pesar de su origen divino, los gigantes eran mortales o, al menos, podían ser muertos por acción simultánea de un dios y un mortal. Se trataba de seres enormes, de fuerza invencible y aspecto aterrador. Tenían una espesa cabellera, una barba hirsuta y sus piernas eran cuerpos deserpientes. Para matarlos, Zeus contaba con la ayuda de Palas Atenea pero, como necesitaba la participación de un mortal, recurrió a Hércules. La lucha fue larga y terrible, pero los gigantes acabaron exterminados.
La palabra griega ***gigas, gigantos*** pasó al latín como ***gigas, gigantis***y al francés antiguo como ***jayant***, que evolucionó en esa lengua hacia el actual *géant*. De *jayant* proviene también el vocablo español *jayán* (personade gran estatura, robusta y de muchas fuerzas), que apareció en el idioma entiempos del Quijote (1605), aunque gigante ya se usaba con su forma actual desde la primera mitad del siglo XIII. He aquí uno de los trechos del Quijote en quese usa jayán:
"El ermitaño le dijo: -Hermano, no haya más, por caridad; soltad la piedra.Sancho respondió que no quería si primero aquel jayán no se daba por vencido.Llegó al soldado el ermitaño, diciéndole: -Señor soldado, este labrador es mediotonto, como ha podido colegir (...). "
***Gigante*** se utiliza actualmente no sólo para las personas de gran estatura, sino también para cualquier cosa que exceda en mucho su tamaño normal. En Medicina, surgió en el siglo XX el derivado ***gigantismo***, como denominación de un trastorno del crecimiento caracterizado por un desarrollo excesivo del cuerpo. En las últimas décadas, este vocablo fue adoptado también por teóricos liberales para referirse al desarrollo que consideran “excesivo”del Estado.